A medida que el niño crece, dejando la infancia, y se acerca
a la edad en que empieza a caminar, una de las tareas de
los padres es iniciar su contacto con otros niños de su edad.
Desde luego, los padres se interesan por las interacciones
más tempranas de sus hijos con sus compañeros, pero con
el paso del tiempo, se preocupan más por la habilidad de
sus hijos a llevarse bien con sus compañeros de juego.
Mientras que las
relaciones entre los compañeros de grupo son sólo uno de
los muchos tipos de relaciones sociales que un niño debe
aprender, no es de sorprenderse saber que los estudios que
analizan el estilo en que los padres educan a sus hijos nos
indiquen algunas "pistas" que ayudan a entender el
desarrollo de dones sociales dentro de un grupo social de
niños.
La investigación de Diana Baumrind es particularmente
notable. Ella ha publicado una serie de estudios sobre la
relación entre los estilos paternos de educar a los niños y la
competencia social de los niños de edades preescolar y
escolar. En los estudios se identificaron tres distintos
estilos paternos: el autoritario, el pasivo y el autoritativo.
Cada uno de estos estilos tiene implicaciones en lo que es la
competencia social de los niños para con los compañeros de
juego y los adultos.
Los tres estilos se difieren de manera
significativa en dos distintas dimensiones de educar a los
hijos: el porcentaje de ternura que demuestran los padres
durante la interacción con sus hijos, y el porcentaje de
control que demuestran los padres sobre las actividades de
los niños y su comportamiento.
Los padres autoritarios tienden a manifestarles menos
ternura a sus hijos y más control comparado con los otros
tipos de padres. Ellos establecen normas de
comportamiento absolutas para sus hijos que no se pueden
cuestionar ni negociar. Ellos optan por una disciplina forzosa
y requieren una obediencia inmediata. Los padres
autoritarios tampoco tienen una tendencia a utilizar métodos
persuasivos más cariñosos como el afecto, el elogio y los
premios con sus hijos. Por consiguiente, los padres
autoritarios tienden a modelar los modos más agresivos de
resolución de conflictos y son menos atentos en el modelaje
de comportamientos más cariñosos y afectivos en la
interacción con sus hijos.
En contraste con este modo paterno, los padres más
permisivos tienden a manifestarles más ternura a sus hijos,
de un nivel moderado a alto, y menos control paterno. Estos
padres son poco exigentes para con sus hijos y tienden a
ser inconstantes en cuanto a la aplicación de la disciplina.
Ellos aceptan los impulsos, los deseos y las acciones de sus
hijos y son menos propensos a vigilar su comportamiento.
Aunque sus hijos tienden a ser niños amigables y sociables,
en comparación con los otros niños de su edad les falta el
conocimiento del comportamiento apropiado para
situaciones sociales básicas y toman poca responsabilidad
por su mala conducta.
Los padres autoritativos, en cambio, tienden a ser
altamente cariñosos, y moderados en términos del control
paterno en lo que es el comportamiento de los niños. Es
justamente esta combinación de estrategias paternas que
Baumrind y otros investigadores consideran como la más
facilitativa en el desarrollo de la competencia social en los
niños durante su temprana niñez y aun después. La
siguiente discusión describe los comportamientos
específicos que los padres autoritativos utilizan y el papel
que éstos juegan en el fomento del desarrollo social.
El Caso a Favor del Cariño
Los comportamientos paternos basados en el cariño que
promueven la competencia social en los niños incluyen la
interacción afectuosa y amistosa para con el niño; la
consideración de sus sentimientos, deseos y necesidades;
un interés en sus actividades cotidianas; un respeto por sus
puntos de vista; la expresión del orgullo paterno en términos
de sus logros; y el apoyo y el aliento al niño cuando se
enfrenta con épocas de gran presión en su vida.
Debido a que los niños se identifican más
frecuentemente con los modelos paternos cariñosos, los
niños de padres cariñosos tienden a incorporar los valores
paternos, como la consideración y la justicia en las
relaciones interpersonales, a su propio estilo de vida.
El Caso a Favor del Control Moderado
Los padres cariñosos, que mantienen al menos un nivel
de control moderado con respecto a sus hijos, no ceden su
derecho a fijar normas de comportamiento para el niño y a
comunicarle la importancia de ceñirse a las normas
establecidas. Para facilitar la conformidad, y como cortesía
al niño, los padres autoritativos ofrecen razones y
explicaciones para justificar sus peticiones especiales. La
evidencia de los estudios sugiere que tal práctica aumenta la
comprensión del niño en términos de las reglas impuestas,
haciendo que sea posible para el niño vigilar su propio
comportamiento cuando los padres no están presentes.
Una respuesta
positiva de un padre ante el buen comportamiento puede ser
el factor más poderoso en lo que es el aumento de la
conformidad del niño y la disminución de la necesidad de
recurrir a acciones disciplinarias.
Cuando la mala conducta ocurre y se cree que la
disciplina es necesaria, los padres autoritativos muestran
una preferencia por un modo de disciplina racional e
inductivo en el que se discuten ambas partes de un asunto y
se procura una solución justa.
Finalmente, los padres autoritativos intentan evitar las
formas de castigo más extremas al criar a sus hijos. No
favorecen el uso del castigo físico o verbal extremos, como
ridiculizarlos o compararlos de manera social negativa, los
cuales atacan el sentido de autoconfianza del niño.
Shirley G. Moore, El Papel de los padres en el desarrollo de la Competencia Social, University of Illinois, 1997.

Excelente información, gracias por compartir, es de gran ayuda comprender que las bases para que los seres humanos mantengan una inserción social sana y favorable, va directamente relacionada con las bases con las que se le forma desde su hogar.
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